Un norte para una plataforma del sur
En los últimos días, salió a la palestra, en el seno de los editores que ya se han hecho parte del proyecto de plataforma audivisual, cierto recelo por un escrito que fue publicado en el blog. Adhiriendo a dichas críticas, pero distante de la censura, aprovecho la situación para delinear el norte de nuestro proyecto.
En primer lugar quiero dejar claro que el fundamento de esta plataforma es principalmente político.
Esto significa que la idea de una plataforma, de este tipo, surge a partir de ciertas consideraciones de fondo sobre lo humano y lo que implica vivir en comunidad. En este contexto, hay que señalar que la idea de que el hombre actúa principalmente motivado por intereses selfish, esto es, egoístas, tesis compartida por diversas variantes economicistas, redunda en pensar que detrás de todas nuestras conductas y relaciones interpersonales debe existir una autoridad que garantice la equidad de nuestros negocios. En conformidad, nace con ello una cultura de la sospecha que toma la forma de diversos tipos de autoritarismo, unos más moderados que otros, pero autoritarios al fin y al cabo.
Pero además, esta idea de que los hombres son egoístas supone la idea de que el hombre o la racionalidad -si uds quieren- queda definida desde la perspectiva de una primera persona, que está en condiciones de tomar tal o cual curso de acción y, por tanto, el problema moral de fondo es cuál es el criterio que mos permite evaluar, con necesidad y universalidad, la moralidad de dicho comportamiento. En este horizonte de la cuestión, surgen en filosofía voces disidentes, que ven la imposibilidad de encontrar criterios de ese tipo y, otras que, por el contrario, sí encuentran los criterios, y se conforman con una respuesta, con independencia que en el mundo no encontremos muchos casos de prácticas que se conformen a los criterios encontrados.
Pero, más bien, lo que más bien tenemos en las comunidades en que vivimos, es lo que las ciencias del comportamientos de última generación han llamado altruistas condicionados. Esto supone, por el contrario, asumir que la acción humana está inscrita en contextos que la delimitan las cursos de acción que ella pueda tomar en un sentido positivo. Es decir, la acción más que verla desde una primera persona que tiene el total control sobre sus acciones y consecuencias, reconoce que por lo general a los humanos "nos ocurren" cosas. En este contexto, hablamos más que de bien y mal moral, de buena y mala fortuna, y, más que un criterio de racionalidad metaética, nos interesa saber por qué diablos actuamos como de hecho actuamos, y cuánto influyen los juicios de los demás en nuestra conducta. Aquí el prestigio es central. En el caso de los altruistas condicionados tenemos que ver qué motiva a un individuo a sacrificar su propio bienestar, sea para premiar a otro, como para castigarlo. Esto, principalmente, en aquellos ejemplos que vemos cómo reacciona un individuo a una situación que él mismo no eligió.
A partir de este punto, creo ser coherente en que la censura dirigida desde un órgano central, en este caso yo, como editor general, no es la más adecuada. Pero sí lo serían los reclamos de la comunidad. Y este es un punto en el que me quiero centrar.
Vistas las acciones desde la perspectiva de una tercera persona que ve cómo reacciona otra, dadas ciertas circunstancias, en los espectadores emergen de manera casi espontánea estados afectivos que nos hacen tomar distancia o bien acompañar las acciones de nuestros prójimos. En el caso de una interfaz como la que estamos generando, esto queda más preclaro cuando uno de los integrantes contribuye con algo que no le parece adecuado a los demás y que ellos no leen como una contribución propiamente tal. Me parece que, por ello, introduciremos un sistema de sanción interpersonal que no imponga censura, pero exprese el parecer de los integrantes de la comunidad.
Con lo último, quiero introducir la idea central del blog. Con él, buscamos condicionar las acciones cooperativas en el contexto de una comunidad, que es el sur de Chile, con un polo que es Valdivia. Estas acciones cooperativas deben así acrecentar la información disponible, sobre las diversas actividades que tienen algún interés para la comunidad y crear, de este modo, una interfaz regional que tenga contenido. El hilo conductor es el cine, entendido desde la importancia que éste tiene en la protección natural y patrimonial de nuestro entorno.
En paralelo, las diversas opiniones deben tener en cuenta el título de la plataforma...Valdivia platform.....y en ese contexto, debemos preguntranos cuáles son los elementos que aportarán información para la cumunidad y que, de paso, nos valore como plataforma. En ese sentido, el trabajo de autoría tiene solo relevancia como documentos, más que en la entrada del blog. Para ello, es posible adjuntar el trabajo de cada uno o el que es objeto de comentario.
Esto es un instrumento distinto a otras páginas o cualquier medio publicitario. Lo que estamos haciendo nosotros es valorar nuestro capital social como comunidad, creando un puente que reúna la información hoy disperdigada. Mientras más nodos están vinculados a nosotros, más valor tenemos, por tanto, no tiene cabida cuestiones, como cobrarle a alguien por poner información sobre su comunidad o interés. Justamente, esa es la gracia de Facebook o Myspace, por ejemplo. Con ello, veremos en qué medida es posible conciliar nuestro trabajo con el interés público de contar con él.






























































































