La conexión Rodtchenko-Riefenstahl
LA CONEXION RODTCHENKO-RIEFENSTAHL
Se trata de una observación que merece documentación más profunda y erudita. Es un bonito tema de investigación para una tesis o algo así. Pero baste consignarla, para que su sentido quede meridiánamente claro al lector.
Permítaseme develarla mediante su anécdota y la vaga consideración teórica que la apuntala.
Hace una semana me volví a encontrar con una 'meme' que circula bajo el nombre de Leni Riefensthal. La pragmática es la siguiente: "reconoce que a pesar de ser nazi, es un hito en la historia del cine". Mi problema con los nazis es que, al igual que Indiana Jones, "odio a esos tipos". Pero parece que es fome o políticamente incorrecto decir que uno odia a los nazis. Y parece que eres un verdadero asno, o que no sabes divertirte, si te niegas a reconocer la magnificencia de las producciones culturales estandar que se asocian al nazismo: Schmitt, Heidegger, Jünger, Serrano, Goebels, etc.
Ciertamente el tema no es sencillo. Por un lado, se trata de obras y productos de diversa índole y calidad. Por otro lado, el nazismo y el facismo impregnaron la cultural mundial durante casi veinte años. Como el caso de Ricoeur, Eliade, Virilio, Grass y Bergman, muchos autores, pensadores, cineastes, científicos y políticos del siglo XX tuvieron en su juventud coqueteos, o abiertos affaires, con las camisas pardas. En Chile era un fuerza política que demandó una acción tan dramatica como la Matanza del Seguro Obrero. Y nuestra propia y respetable 'falange nacional' guardaba un inquietante parecido de familia. De hecho, se pueden elucubrar teorías sobre un secreto triunfo nazi en términos de la estructura ideológica de la sociedad de masas en el Occidente de postguerra. Bergman hacia el final de una fallida película hace que su 'eterno-racionalista' Vergerus vaticine en el Berlin de preguerra que Hitler fracasará, pero que la sociedad que vendrá ya podía atisbarse “como el huevo de la serpiente: a traves de la fina membrana, puedes ver el reptil perfecto en formación”. (Igualmente que se podría elaborar sobre un presunto triunfo del marxismo, en la misma dimensión, en el mundo post-soviético). Sería un típico caso de "...adora lo que has quemado".
¿A qué coño quiero llegar con toda esta manfinfla? Que no pude resistir la tentación de elevar en ristre el viejo ají: "¿ah sí? ¿te gusta la Riefenstal? Habríaa que aquilatar su aporte....". Lamentablemente no estaba entonces en condiciones de argumentar con solidez, y ahora me da lata crear las condiciones. Pero mi punto era el siguiente: si uno ojea la producción de arte de vanguardia ruso de los 20's y 30's, así como sus subproductos en el arte de propagadanda revolucionario, encontramos casi en su totalidad la CREACIÓN de los códigos y lenguajes que Riefenstahl usa y abusa en sus realizaciones.
El nombre de Sergei Eisenstein salta a la mente como batracio en el estanque. Pero su influencia es demasiado importante y universal como para desinflar a la Riefenstahl, además se concentra en el montaje. Por eso, dado el interés que mostró Riefenstahl hacia el final de su carrera en la fotografía, me parecen más decisivos para mostrar su falta de originalidad los nombres de Alexander Rodchenko y Boris Ignatovitch. Y, en particular, tengo en mente las tomas que hizo el primero de clavadistas y los retratos de jóvenes pioneros. El efecto de extrañamiento que sobre la cotidianidad de lo visible moderno genera el uso de un ángulo inhaibitual fue explícitamente investigado por estos autores.
En general, la revolución rusa tuvo en sus inicios una simbiosis muy feliz con los movimientos de vanguardia, lo que produjo un arte de propaganda que todavía hoy impresiona por su audacia e imaginación. Se podría decir que el desarrollo de la retórica visual de la revolución rusa operó casi de modo inconsciente en su ensamble del progresismo con el formalismo. Los nazis, mediamente inteligentes y lamentablemente nada de perezosos, no podían dejar de percibir la importancia de esta nueva conexión entre arte decadente y política. Pero lo suyo ya es de segunda mano, y sólo deslumbra a los pobres de espíritu. Los nazis se encargaron de perseguir y destruir las genuinas vanguardia que se desarrollaban por aquel entonces en Alemania. Notablemente: la Bauhaus. Y es importante notar que esta destrucción era parte de la revolución misma que proponían los nazis. También los soviets aplastaron con realismo a las vanguardias, pero como condición de la desmovilización.
No quiero por supuesto desmerecer la efectividad y el tino de Leni Riefensthal. Probablemente su influencia más imperecedera la encontremos en las secuencias del Imperio en la Guerra de las Galaxias. Y en cierto modo, es una genuina innovadora por cuanto fusiona el formalismo ruso con esa suerte de wagnerismo pop con toques de higienismo, que no deja de tener su encanto, que proponen las 'películas de montaña' de Arnold Fanck (La Montaña Sagrada y S.O.S. Iceberg, ambas con Riefenstahl como actriz principal). El trabajo con la siluetas aquí tiende a acoplarse, en cierto modo, con la abstracción funcionalista de los rusos.
En fin: aunque no se trata de un tema sencillo, si hay que andar "reconociendo cosas", prefiero a los bolcheviques que a los nazis. Entonces, confiesen: cuando reivindican a Riefenstahl como 'una madre del cine moderno', lo que les gusta en realidad son los raros peinados viejos. Cartas marcadas sobre la mesa, saquemos los argumentos empíricos. Y no tengo problema en admitir que el peso de la prueba recae sobre aquel que quiere refutar las 'memes' nazis.
Repito: esto es una mera especulación, es un recreo de media tarde, no me juzgueis con demasiada severidad. Como explicaba Pinochet en el impajaritable pie de la portada de su "Política, Politiquería y Demagogía": cualquier similitud o semejanza con personas o hechos es mera coincidencia.































































































