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La Doctora
Enviado por Vertov el Sáb, 22/08/2009 - 02:53.Hoy por la noche dediqué un rato a la familia y acompañé a mi madre, descatada autoridad mundial en lenguas originarias del cono sur, a ver su programa favorito: Morandé con Compañía.
Es viernes en la noche. Los ánimos están inquietos, hay electricidad en el ambiente: es necesario un trago fuerte. No es de extrañar que el núcelo del programa sea la performance de Ernesto Belloni en su personificación de la "Doctora Pollo", imitación libre de la "Doctora" Ana María Polo . ¿Por qué diablos un personaje de esas característica puede ser digno de imitación? Y ¿por qué causa tanta gracia? Con Doctora Pollo en pantalla, casi no es necesario que las "bimbos" se desnuden. El público entra en un trance de tensión esperando vorazmente el próximo desmadre. Y lo que más extraño: hay algo en el espectáculo que "da que pensar", el público parece sumergirse en una suerte de meditación, ¿pero qué diáblos es el oscuro objeto de esa reflexión?
Un breve análisis puede ponernos sobre la pista para resolver este enigma. El artista dirige nuestra atención sobre la idiosincracia de una mujer que ostenta las siguientes caracteristicas:
1) madura,
2) instruida,
3) indecisa entre la espontaneidad y el acartonamiento,
4) Encarnación de la autoridad y la ley: pero encarnación legitima, reconocida por el prueblo, incluso entrañable.
5) Vestida con un traje de 2 piezas
6) "Doctora"
(y, por sobre todo,) 7) Sin pareja públicamente conocida: sexualmente solitaria.
Pero la poderosa rima no se queda ahí. Sobre esa plataforma empieza el genuino delirio. La trama consiste en el despligue de la erotomanía polimorfa de la criatura Pollo, en las muecas grotescas y los roces compulsivos. El rostro se flexiona y deforma hasta el barroquismo por el deseo, y el cuerpo escapa de control para adoptar poses esterotipadas. Tan pronto se deja hacer un "sandwich" por dos negros como pasa a puntear a Marlen Olivarí hundiendo su rostro entre sus abundantes senos. Belloni tiene la gracia de llevar las cosas a un extremo particular: no es que salga del rol para ejercer su masculinidad, simplemente ha dejado que su personaje sea un hermafrodita. Al igual que desespera por un hombre, la Doctora tiene pene y se calienta con mujeres. Esto refuerza la similaridad con Bachelet: es presidente y primera dama a la vez.
Pero la trama esencial es la incognita sobre la sexualidad de la Presidenta. Belloni lo plantea con precisión: no se trata de la cuestión banal ¿con quién se acuesta la presidenta? La incognita sobre la sexualidad de la presidenta tiene que ver con la demanda que tenemos los ciudadanos de transparentar las rutas del deseo en su cuerpo: ¿qué calienta a la presidenta? ¿cómo se calienta? Esto es algo que la gente "quiere ver".
Las hipotesis sobre la sexualidad de la "Doctora" Polo, la arbitrariedad total en la elección del personaje, sólo pueden entenderse, sólo pueden llamar la atención, como hipotesis encubiertas sobre la sexualidad de la Presidenta. Lo increible es que la presidenta misma obliga a la población a construir hipotesis, no sólo sobre su pareja, sino sobre su microcosmos pulsional. (Una vez escuché que le adjudicacaron un romance con Yasna Provoste ¿?!). Bachelet sustrae sistemáticamente su sexualidad (así como sus convicciones políticas) de todo control institucional, siendo que cuestiones asociadas a ella son tan centrales en el imaginario que apuntala su liderazgo. De este modo, Belloni no puede sino proponer que la Presidenta es una perversa.































































































